Dicen que el trabajo dignifica; yo digo que la verdadera Dignidad se encuentra dentro nuestro, cuando ayudamos a cruzar la calle a una persona mayor, cuando le dejamos el asiento a una embarazada, cuando le tendemos la mano a quien lo necesita, cuando hacemos un favor sin esperar nada a cambio. La verdadera Dignidad se alcanza con ética, bondad, voluntarismo y compasión. Como dijera el General Perón: "Virtuoso era el sabedor de que el trabajo jamás deshonra, frente al ocioso y al politiquero."